La propiedad del valor creado en las empresas

Los objetos de aprendizaje ahora son digitales

Los medios digitales desempeñan un papel preponderante en la gestión del conocimiento…

Un nueva forma de hacer negocios
El intelecto y el arte en los negocios…

El capital humano es un concepto compuesto adoptado por la sociedad influenciada por la economía y el avance tecnológico de las organizaciones productivas alrededor del mundo.

El capital es un factor productivo que permite generar riqueza, así como la tierra y el agua son factores que producen alimento.  Siguiendo con la identificación del concepto, podemos decir que, desde el punto de vista de derecho; -humano- es una persona física.

La persona es un ente pensante con características físicas y una fuente de inspiración que lo vuelve sociable por naturaleza (Aristóteles), el talento humano tiene cuatro elementos que sobresalen sobre todas sus características: valores, actitudes, conocimiento y habilidades, podemos entonces concluir que el capital humano es igual a la suma de estos cuatro elementos. CH=V+A+C+H

El conocimiento se enriquece con estímulos (objetos de aprendizaje) los cuales modifican la conducta del individuo, en la actualidad estos objetos son digitales, millones de personas en el mundo alimentan con datos a la red mundial de información (internet) que se encuentra disponible la 24 hrs del día.  Esta información se concentra en servidores que se interconectan a través de nodos (puntos de contacto) en todo el planeta, sin embargo, esta megared no tendría sentido si no se alimenta de millones de microredes que la mantienen operando con un flujo de información constante.

Esta información puede ser compartida o cerrada al público en general, todo depende de la razón para la cual fue creada.  Por su carácter público y su interconexión abierta, los servidores (concentradores de las bases de datos) se encuentran vulnerables a sufrir ataques cibernéticos (control de sistemas) robo de información por especialistas en sistemas de informáticos legales o no legales.  Por este motivo existen dispositivos de seguridad robustos monitoreando la red sin descanso.

El capital humano sigue entonces en una lucha constante por alcanzar niveles cada vez más complejos propios de la inteligencia del hombre, apoyado muy fuerte en el aprendizaje continúo.  En la actualidad la gestión del aprendizaje se apoya con objetos o recursos digitales de aprendizaje tales como: recursos multimedia, “blogs”, trabajos de investigación, foros de consulta, “Podcast”, videos, encuestas, etc…

Estas herramientas con estáticas, solo la persona las puede volver dinámicas utilizando su intelecto y su arte, a través de la persecución de un objetivo y un sentimiento genuino de trascender en el tiempo.  El cerebro humano tiene una gran capacidad para almacenar información, sin embargo tiene también “mucha chamba”, por este motivo requiere de ayuda para almacenar datos.

Los datos duros que no requieren de análisis o que fueron analizados con anterioridad, se pueden almacenar en los servidores utilizando los sistemas de productos de aprendizaje, para lograr este objetivo, las etiquetas ayudan a clasificar la información y los receptores informáticos ayudan a mantenerlos.

Entonces si el conocimiento es la nueva fuente de generación de riqueza, es lícito que el autor de la innovación, objetos de aprendizaje y recursos digitales no pierda su autoría, en este sentido las licencias o permisos de uso desempeñan un papel preponderante en el campo de inventiva del hombre.

La legislación de propiedad industrial forma parte del cuerpo más amplio del Derecho conocido con el nombre de Derecho de la propiedad intelectual. Por “propiedad intelectual” se entiende, en términos generales, toda creación del intelecto humano. Los derechos de propiedad intelectual protegen los intereses de los creadores al ofrecerles prerrogativas en relación con sus creaciones.

Organización mundial de la propiedad intelectual. (1992). Principios básicos de la propiedad intelectual (Publicación de la OMPI N° 895(S)) Ginebra Suiza. 

Al momento de la contratación el colaborador cede los derechos de uso, reproducción y venta de la obra para la cual fue contratado y recibe una remuneración por ese pacto entre las partes (esté escrita o no), si esa obra no está dentro de los trabajos para los cuales fue requerido, pero existe un deseo genuino de director por hacerlo (la condición se cumple) para poder hacer uso de la obra creada, sin embargo, si ésta obra otorga beneficios arriba de los esperados por el director, justo es que se recompense al creador de la obra en un acto de buena fe.

La empresa es dueña del capital estructurado (equipos, herramientas, capital, insumos) y el autor es dueño del conocimiento (capital humano), este último es el que genera valor y no el objeto creado.

Los servidores concentradores de la información son de la empresa, así como los conocimientos creados por los colaboradores son del colaborador, existe un compromiso de colaboración entre ambas partes donde uno conserva los derechos de autor y el otro la titularidad de los derechos, es decir la organización es dueña de los objetos creados por el conocimiento y la información del colaborador, de esta manera éste no pierde la autoría ya que vende o cede los derechos a un tercero, cuando esta obra supera las expectativas la recompensa (aumento salario, bonos, incentivos) sustituye al pago por la licencia para su uso.

Ing Luis Humberto Castro Gutiérrez

Células Empresariales

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