Mis dos amos

20111202-172141.jpg Actualmente los mandos medios se encuentran en una encrucijada sin saber a dónde orientar su quehacer directivo, por un lado el jefe mayor les demanda resultados y por otro, el cliente les solicita servicios, ¿qué hacer en un mundo cambiante donde la información se encuentra en mano de todos y lejos de nadie?, donde hasta el más simple de los mortales tiene acceso a un mundo de datos que no entiende, donde los intelectuales de café hacen alarde de su nefasto vacio interior que proyecta grandes dotes de soberbia y desprecio comunitario.
Sin duda es un problema que poco a poco invade las empresas en nuestro país, es la diferencia entre el discurso de competitividad y el ya merito, es una forma de decirle al mundo “no cuenten conmigo”.
Trabajar en base a resultados
Es una premisa propia de occidente, es un estandarte con el cual navega la gestión empresarial de este lado de globo terráqueo. Los resultados son indicadores de presente que permiten seguir el desempeño de la organización en el corto plazo, mediante planes operativos que establecen las áreas involucradas, seguimiento a un presupuesto, metas financieras, son el reflejo de lo bien o mal que están los procesos.
Los lideres que trabajan en base resultados privilegian los procedimientos, la responsabilidad, los programas, son por lo regular muy esquemáticos, muy metódicos en su actuar, así mismo, son lideres rigorosos faltos de paciencia, presionan muy fuerte, son muy observadores y encuentran errores fácilmente. Esto les permite mantener el rumbo, mantiene a la flota en altamar y se gana el temor de sus subordinados, por ser un esfuerzo dirigido le permite empujar hacia adelante y es un gran motivador, sin embargo, en su afán por seguir el guión, tiende a caer en la rutina, se vuelve un trabajo muy repetitivo, revisa los mismo siempre, es muy difícil hacerlo cambiar de opinión por su afán de “dar resultados”, se vuelve un apéndice de las máquinas.
Es muy común que el equipo de trabajo confunda los objetivos con los resultados, se tiene la creencia que dar resultados es ser competitivo, confunden los medios con los fines, logra sobresalir sobre su competidores con premios de relumbrón, donde el servicio no importa, donde los procesos son un accidente de la gestión.
Trabajar en base a proyectos
Es una tendencia más oriental, mas hacia la mística empresarial, los líderes estimulan el sentido de pertenencia, el orgullo por el trabajo y se convierten en soluciones, existe una fuerte relación entre el maestro y el aprendiz, entre los colaboradores y el líder, son indicadores de futuro, de crecimiento y permanencia en el tiempo.
Los lideres que trabajan en base proyectos privilegian el nosotros, el equipo, la fuerza de cohesión y su influencia externa, permanece en el tiempo y se gana el reconocimiento de la racita, son líderes que influyen en la gente, el servicio es su mejor aliado, plantea ideas completas, es un gran comunicador que antepone el fondo a la forma, siempre está dispuesto a enseñar pues la paciencia es una de sus virtudes, sin embargo un mal planteamiento puede confundir a las personas, una mala interacción de los procesos puede provocar rupturas en los equipos de trabajo, las diferencias entre culturas provoca malentendidos no intencionales que distorsionan la realidad, se necesita una fuerte dosis de paciencia y un lote importante de tiempo.
Resultados vs servicios
Al jefe hay que darle resultados y al cliente servicios, es un planteamiento de ida y vuelta, son principios que deben coexistir, uno depende del otro, es un trasiego de valores que reflejan el ser y el querer ser de la empresa, es una mezcla estructural que requiere de mucha reflexión hacia adentro y conciencia hacia afuera, es el hilo conductor donde la organización puede morir o vivir eternamente, es el espacio entre el caos y el cosmos, servir o ser servido.
Los resultados permiten a la organización sobresalir, compararse con el resto de sus competidores, establecer la línea entre ser mejor y ser el líder de mercado.
Los servicios son el detonante de la mejora continua, son los que marcan la diferencia entre el ser y el querer ser, es donde se establecen los compromisos y la línea de valor hacia el cliente es hacer realidad los buenos deseos.
Para hacer frente a los embates del mercado en un mundo globalizado, donde ambos conceptos buscan anteponerse uno al otro es necesario conocer las tendencias mundiales, utilizar la tecnología como palanca de desarrollo y dejar de lado la soberbia empresarial, volver a lo básico aprovechando las bondades de la información en línea, entretejer redes de colaboración interna, privilegiar la enseñanza y formación de colaboradores, comprometernos con la misión de la empresa, que la generación de proyectos se mantengan en línea y puedan ser consultados por todos los integrantes de la organización y lo más importante que sus clientes noten el cambio en los productos y servicios que reciben, solo así podrán cumplir con el jefe y servir al cliente.

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